Tinkuy en Medellín: Reflexiones desde la guerra y la paz
Introducción
Considerando que la guerra es un hecho producido por los seres humanos (cuyos motivos pueden ser varios) encontrar su opuesto significa, también, encontrar un hecho concebido por las sociedades humanas definido como paz.
Ahora bien, la cuestión entre los dos términos es fundamental; si se entiende a la guerra como el conflicto o la pugna entre dos grupos opuestos, que considera que la vida del otro puede destruida por salvaguardar la victoria (que implica el mantener u obtener sistemas sociales, espacios, etc.) no podemos encontrar que en la naturaleza exista una hecho como la guerra; el hecho de que existan, por ejemplo, animales carnívoros es solo un mecanismo que la naturaleza mantiene para regularse a sí misma. Es más bien, el pensamiento sensorial – emotivo humano el que le da caracteres de este tipo al medio (la lucha del mar y la arena, el día y la noche).
Por estas razones, la idea de paz, si se entiende como la ausencia de conflictos, naturalmente no existe (para puntualizar ya que no existe la guerra en la naturaleza, es ilógico que exista la paz) lo que en realdad sucede son tensiones que se encuentran y se equilibran en algún momento; ese punto de equilibrio (el nuevo “ente”) es lo que configura la relación entre los opuestos y los convierte en correspondencias: antes de que la noche se apropie de un espacio existe un momento de transición entre el día y viceversa, llamado en el primer caso ocaso y en el segundo amanecer.
Con estas premisas acerca de la diferencia entre la guerra y la paz (como concepciones humanas) y lo natural (como lo simplemente equilibrado) sería complicado entender que conceptos como estos puedan llegar a, efectivamente, producir una nueva entidad. Sin embargo algunos de los procesos ocurridos en Medellín, demuestran que los humanos estamos evidentemente ligados a nuestros aspectos naturales; esos acontecimientos serán los que trate en la siguiente parte del texto.
Análisis
En una sociedad profundamente afectada por la violencia, como lo fue Colombia, se produjeron varias reacciones. La primera, si se parte de el hecho de que la guerra, genera mas violencia, sobre todo por la falta de oportunidades fuera de ese camino, varios conglomerados escogieron una actitud de rechazo a los otros, que llegada a los extremos, producía el quitar el valor como persona de los demás; este hecho combinado con la negación de los organismos de gobierno, así como también de los conglomerados sociales con mayor dinero, hacia las zonas marginadas, hizo que los pobladores de estas áreas desarrollen también otros complejos; después si a través de la violencia se consigue poder (basado en el miedo), y solo algunos individuos controlaban el manejo, en si mismo, de los mecanismos para obtener dinero (narcotráfico y demás) de nuevo e dinero, la violencia y el miedo estaban en las manos de grupos pequeños de la sociedad.
L a guerra no podía equilibrase porque es un sistema mas bien lineal, tiene altos y bajos, seguidos de espacios intermedios entre actos; estos espacios quedaban vacios (paz entendida solo como ausencia de conflictos) de tal manera que cuando el siguiente acto comenzaba la opción mas grande era la violencia.
Por otro la do, otra reacción que tuvo la guerra fue una de ruptura, de negación, que propicio, entre otras situaciones, un anhelo de progreso que deja atrás al pasado y se encamina hacia lo eficiente (el sistema que se adopta con fuerza es el del progreso mediante el comercio que conduce a una “nueva vida”).
Conclusiones
Lo importante, como base de esta reacción fue el momento de aplicarla; en el vacio entre actos de violencia se encontró el nuevo ente generado por los opuestos: el dialogo, que sustenta la idea de bien común y que genera como consecuencia una serie de intervenciones de ruptura hacia el pasado de guerra, que propician una transformación de la conciencia colectiva hacia la apropiación de los espacios, hacia la educación como motor social, del miedo a “unos” a la confianza entre “todos”.
El Tinkuy – encuentro de opuestos que generan una nueva entidad- esta expresado en ese momento de equilibrio, que por ser los humanos seres naturales, debía llegar en algún momento, el tiempo es cíclico y nosotros atravesamos por el, en la existencia que “simplemente esta”.
viernes, 16 de octubre de 2009
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